Aventuras de Peregrine Pickle, Tobías Smollett

[The Adventures of Peregrine Pickle]. No­vela de Tobías Smollett (1721-1771) publi­cada en 1751. Peregrine Pickle (v.) es un sinvergüenza de tomo y lomo, una réplica todavía más obscura que Rodrigo Random (v. Aventuras de Rodrigo Random); de mu­chacho huyó de las persecuciones de su ma­dre poniéndose bajo la protección del co­modoro Trunnion; corre diferentes aven­turas en Inglaterra y en el continente, como mendigo, peregrino, sacerdote, soldado, ju­gador, charlatán; prueba los extremos- de la indigencia y los de la opulencia, y el rigor de las estaciones en sus alternativas; se aso­cia con un fingido sordo, el misántropo Cadwallader Crabtree, se simula adivino y admira a las damas con el conocimiento de los secretos que el fingido sordo recogía en las conversaciones. Recibe una rica heren­cia y se casa con Emily Gauntlet, a quien hace intermitentemente la corte desde el principio (tratando últimamente de seducirla con ayuda de un narcótico). La parte más lograda de la obra son los tipos secundarios, sobre todo el viejo lobo de mar, el comodoro Hawser Trunnion, que pretende conducirse en tierra firme como si estuviera navegando y convierte el día de sus bodas en una gro­tesca y catastrófica cabalgata, narrada con gran sentido cómico. Otro ridículo episodio es una cena a la usanza de los antiguos ro­manos. Interrumpiendo el curso de la na­rración se insertan en la novela los Recuer­dos de una dama de calidad [Memoirs of a Lady of Quality] escrito por la vizcondesa Vane (1713-1788), actriz famosa y dama de fáciles costumbres.

M. Praz

Aristóteles Valaoritis

Nació en Leucadia el 2 de agosto de 1824 y murió en Madurí el 24 de julio de 1879. Fue, después de Solomos (v.), el primer poeta nacional de la Grecia renacida. Inició sus estudios en la Academia Jonia, de Corfú. Enviado luego a Italia y Suiza, cursó la segunda enseñanza en Ginebra. Frecuentó la Universidad de París (1844-46), y, más tarde, la de Pisa, donde en 1848 graduóse en Jurisprudencia. Aventurero y romántico, gustó viajar a pie por Suiza, Baviera, Italia y el Tirol. Vuelto a Francia tras la consecución del título académico, visitó Inglaterra, y anduvo, siempre a pie, por Escocia, Renania y la Alemania meridional. En sus Cartas se pre­senta excitable y pendenciero: en Nápoles apaleó a un oficial que iba tras él, y después refugióse en una nave inglesa; y en París, concretamente en el Bois de Boulogne, dio muerte, según dice, a uno de los dos apa­ches que le habían agredido.

Conmovido por las insurrecciones de los pueblos deseo­sos de libertad, corrió a Hungría, para ofre­cer sus servicios a los magiares sublevados. Sosegados finalmente o un tanto atenuados sus románticos ardores, contrajo matrimo­nio en Venecia (1852) con la hija de Emilio Tipaldo, y regresó con ella a la nativa Leucadia. Poco después (1854) participó activa­mente en la preparación de un levantamien­to en Épiro, a pesar de las amenazas del gobernador inglés, que le forzaron a alejar­se de las islas Jónicas. En 1857 fue elegido miembro del parlamento de las Siete Islas, y se adhirió al partido radical (en favor de la unión a Grecia). El volumen de las Con­memoraciones (v. Poesías), publicado este mismo año, le hizo súbitamente famoso en el archipiélago y en el territorio griego continental. Desde Londres, Spiro Tricupis, embajador de Grecia, saludóle como sucesor de Solomos, fallecido entonces, con los cé­lebres versos: «El ruiseñor no ha muerto,/ aún vive el ruiseñor:/sus plumas ha cam­biado, / mas no cambió su voz».

En Atenas el rey Otón concedióle honores, y Dora de Istria y Tommaseo elogiaron sus poesías. Nimbado por la fama de poeta nacional, compuso a continuación el pequeño poema dramático Doña Frosini (1859, v.), en el que también figuran motivos político-patrióticos. En 1862 formó parte de la comisión parla­mentaria que presentó al gobernador inglés el decreto de la unión, y leyó él mismo la acusación contra el protectorado. En 1864 fue nombrado diputado de Leucadia al Par­lamento griego, y tomó en él la palabra, en nombre de todos los moradores de las islas Jónicas, para celebrar el gran aconteci­miento de la unión a Grecia. En 1867 publicó el poema Atanasio Diaco (v.). Un incidente de carácter personal (1868) le forzó al aban­dono de su carrera política.

En adelante, vivió retirado en la pequeña isla de Maduri, una de las Equinades, junto a la costa de Leucadia, donde su familia poseía una casa. Por otra parte, la dolencia de corazón que sufría desde algún tiempo no le permitía seguir- participando en los agitados episodios de la vida parlamentaria. A su muerte dejó incompleto el pequeño poema Fotino (v.), considerado por los críticos como el fruto más maduro del arte de este batallador poeta, que llevó a la renacida literatura griega un eco vivo del romanticismo de Víctor Hugo a través de sus ímpetus decla­matorios y el no disciplinado entusiasmo de un alma encendida por los ideales más elevados.

B. Lavagnini

Giovanni Vaelati

Nació en Crema el 23 de abril de 1863 y murió en Roma el 14 de mayo de 1909. Matriculado en la Universidad de Turín, graduóse aquí en Ingeniería (1884) y Matemáticas (1886) Su relación con Giu­seppe Peano inspiróle un acusado interés* por el estudio de la lógica matemática, a la que aportó notables contribuciones. En 1896 llegó a auxiliar honorario de Vito Volterra (v.). Por aquel entonces dio un curso de conferencias sobre la historia de la mecánica (1896-99), y presentó a la Academia de Ciencias de Turín diversas memorias. Dedi­cóse también a estudios de economía. Su obra se halla reunida en el volumen póstumo de los Escritos (1911, v.).

F. Albérgamo

Hans Vaihinger

Nació el 25 de septiembre de 1852 en Nehren (Württemberg), y murió el 12 de diciembre de 1933 en Halle. Fue uno de los principales estudiosos de la filosofía de Kant, y se introdujo, con una original formulación ideológica, en las tendencias pragmatistas y empiro-criticistas que, du­rante los años anteriores a la primera Gue­rra Mundial, señalaron el final del viejo positivismo. Estudió Filosofía y Teología en Tubinga, Leipzig y Berlín, y en 1877 obtuvo la habilitación para la enseñanza libre en Estrasburgo, de donde fue nombrado pro­fesor extraordinario en 1883. Llamado el año siguiente a la Universidad de Halle, llegó a catedrático de la misma en 1894, y actuó como tal hasta 1906, fecha en la cual hubo de retirarse por motivos de salud.

En favor del incremento de los estudios kan­tianos fundó en 1896 la revista Kant-Studien, y en 1904 consiguió, luego de notables esfuerzos, establecer la «Kant-Gesellschaft» y dar así vida a una gran iniciativa. Ya al principio de su actividad universitaria había expuesto el núcleo central de su doctrina de las ficciones, que desarrolló posterior­mente en la obra La filosofía del como-si (v.), publicada en 1911, época en la cual se hallaba en pleno desarrollo el proceso de revisión de los. valores y la validez del co­nocimiento científico. Entre las restantes obras del autor cabe mencionar Hartmann, Dühring und Lange (1876), Comentario a la «Crítica de la razón pura» de Kant [Commentar zu Kants «Kritik der reinen Vernunft», 1881-92], y Nietzsche filósofo [Nietzsche ais Philosoph, 1902].

János Vaida

Periodista y poeta húngaro. Nació en Pest el 7 de mayo de 1827 y murió en la misma ciudad el 17 de enero de 1897. Des­tinado por su familia a la carrera eclesiás­tica, abandonó, no obstante la escuela antes de terminar los estudios y se incorporó a una compañía de cómicos ambulantes. Tras un año de fatigoso vagabundeo y de miseria, desempeñó durante algún tiempo un em­pleo de funcionario, sin lograr adaptarse a una vida regular. Su juventud, su físico vigoroso y atractivo le valieron ser aceptado en el círculo de amigos de Petófi, en Buda­pest. Con ellos frecuentó el café Pilvax, se entusiasmó por los franceses, Napoleón, las ideas y el lirismo de Petófi. En 1855 publica El príncipe Bela y una colección de versos, Poemas. En 1857 funda una revista feme­nina: El mundo de las mujeres, En 1860 da a la luz un nuevo libro de poemas, Gritos de alarma, y en 1862, uno tras otro, dos libe­los: Crítica de sí mismo y Civilización.

Con todo, V. no alcanza la notoriedad y pasa años difíciles, aun cuando en este período iban madurando en él los rasgos característicos de su personalidad. Rebasan­do el marco de la «canción popular», he­rencia de Petófi, el poeta se forja un ideal femenino que se convierte en el tema cen­tral de su obra: este tipo de mujer fatal, lo encuentra en Gina, pequeña burguesa ambiciosa y coqueta, que prefiere los aman­tes ricos a un poeta todavía oscuro. Tal pasión inspira a V. acentos baudelerianos. Pero este lirismo, en el que la sed de grandeza alterna con el gusto por la muerte, no es aceptado por el gran público. Natural­mente inclinado al pesimismo, el poeta se desliza, bajo el golpe de la adversidad, hacia la misantropía: el aislamiento a que se viera reducido por sus libelos políticos de 1862, la pérdida de su puesto de redactor, la muerte de sus padres en un accidente, su desgraciada pasión por Gina, una enferme­dad en los ojos, todo contribuye a confir­marle en su desesperación y su desprecio de un mundo que él considera «fracasado». Este destino eminentemente «romántico» acentúa el carácter subjetivo de su lirismo.

La inspiración autobiográfica de Nuevas poesías (1867) pasa a ser una confesión apenas velada en La novela de Alfredo (1875), narración en verso a la manera de Byron, en la que se relata, en forma de sueño, los amores del poeta con Gina. Otra novela también en verso, Los encuentros (1875), describe los infortunados amores de Andor y Leona. En 1880, V., ya cincuentón, se casa con una muchacha cuyo tipo le recuerda el de Gina. Esta unión sólo durará quince meses y estará marcada por terribles escenas de celos, en una de las cuales el poeta llega a amenazar a su esposa con un revólver. Entretanto, en el terreno literario, la fama de V. crece y se ensancha; ante la admiración que su obra despierta en los jóvenes, la crítica se suaviza. En 1881 pu­blica una serie de cuentos en versos de tema popular, Relatos, y el mismo año sus poesías completas (v. Poesías) en dos volúmenes, reeditadas en 1895. Pobre, amargado, muere cuando el Estado se disponía a concederle una pensión.

La vida y la obra de V. refle­jan las contradicciones comunes a casi todos los románticos. Si, por su forma, la produc­ción de nuestro autor puede parecer reza­gada, constituyó, en realidad, por sus temas y su espíritu, el antecedente inmediato del simbolismo magiar, hasta el punto que V. es hoy día considerado como el precursor de Ady. Cabe mencionar además: El hijo del rey (1860, v.) y Las canciones de Gina (1860).