El león, la bruja y el armario (C. S. Lewis)
Publicado por Aretino el Sunday, August 29th, 2010 a las 23:56
Según el excelente libro de Humphrey Carpenter The Inklings, el profesor J. R. R. Tolkien terminó su gran novela fantástica El Señor de los Anillos [16] en 1949. Sin embargo, el primero de sus tres volúmenes no apareció hasta 1954. Durante los cinco años en que esta obra maestra anduvo su lento camino desde la minuciosa revisión del manuscrito hasta la meta de la página impresa, el buen amigo y compañero de «atisbos» (inkling) de Tolkien, Clive Staples Lewis (1898–1963), lanzó no una sino siete exitosas novelas fantásticas para niños. Se las llama colectivamente «Las crónicas de Narnia», pues Narnia es el nombre de la tierra mágica descubierta por los jóvenes protagonistas de Lewis, una «subcreación» análoga a la Tierra Media de Tolkien. Carpenter nos dice que a Tolkien no le satisfacía, y le disgustaba intensamente el primero de esos libros, El león, la bruja y el armario (The Lion, the Witch and the Wardrobe): «La historia tomaba tan indiscriminadamente elementos de otras mitologías y relatos (faunos, ninfas, Papá Noel, animales que hablan, es decir, todo lo que parecía útil para la trama) que Tolkien consideraba la suspensión de la incredulidad, la entrada en un mundo secundario, sencilla-mente imposible. No servía, y sin más le volvió la espalda». No obstante, las historias apresuradamente escritas de Lewis han encantado a varias generaciones de niños y con frecuencia son releídas por los adultos. Se siguen vendiendo en abundancia, y el primer volumen ha sido adaptado como película de dibujos animados y como obra de teatro popular. Las otras novelas de la serie son El Príncipe Caspian (1951) , The Voyage of the «Dawn Treader» (1952) , El caballo y su jinete (1953) , The Silver Chair (1954) , El sobrino del mago (1955) y The Last Battle (1956) , todas ellas terminadas en marzo de 1953.
Los niños –Lucy, Susan, Peter y Edmund– entran en el mundo de Narnia por un viejo guardarropa en desuso en la casa de campo donde se han alojado durante la segunda guerra mundial. Encuentran un paisaje boscoso cubierto de nieve y poblado por faunos, enanos y diversos animales parlantes. En ese momento Narnia está gobernada por una malvada Bruja Blanca que ha echado un encantamiento sobre el país para que sea «siempre invierno, pero nunca se llegue a la Navidad». Edmund, un chico de voluntad débil, es ganado para la causa de la Bruja mediante un tipo de caramelo oriental inefablemente delicioso, pero los otros niños toman partido por la gente sencilla y sufriente de su país recientemente encontrado. Más tarde tropiezan con el defensor del bien de Narnia, el gran león de melena color ámbar llamado Aslan. El león resulta ser un dios agonizante o la figura de Cristo, que se sacrifica para derrotar a la Bruja y restaurar el orden natural de las estaciones en Narnia. Aslan renace, el voluble Edmund es redimido y todo termina felizmente. Los cuatro niños vuelven a su mundo, con la promesa de llevar a cabo muchas aventuras en el futuro.
La novela es en parte una alegoría cristiana, aunque Lewis no pone de relieve su mensaje con demasiada fuerza (muchos lectores han testimoniado luego que primero leyeron la historia y su continuación disfrutando simplemente de la fan-tasía expuesta, sin percatarse de ningún contenido «oculto»). El lenguaje es sencillo, y mucho de la invención, caprichoso. Ciertamente, es un libro para niños, en la agradable tradición de Kenneth Grahame y A. A. Milne, pero la muerte y la resurrección de Aslan son genuinamente conmovedoras, y la atmósfera, sobrenatural –como lo expresan, por ejemplo, los títulos de los capítulos: «Magia profunda desde el alba del tiempo» y «Magia más profunda desde antes del alba del tiempo»–, suficiente para hacer correr agradables escalofríos por la espalda de cualquier lector juvenil.

En una reciente encuesta publicada por Locus, revista de noticias sobre ciencia ficción y literatura fantástica, se situó en el vigésimo primer lugar como «La mejor novela de literatura fantástica de todos los tiempos», inmediatamente después de El mago de Oz de L. Frank Baum y antes de obras tan dispares como Las crónicas de Narnia de C. S. Lewis y Esposa hechicera de Fritz Leiber. Es una historia de grandes aventuras y transformaciones fantás-ticas, escrita en su totalidad en un estilo norteamericano lleno de expresiones de slang de mediados del siglo x
Ésta es una de las más grandes novelas fantásticas en lengua inglesa. Descrita con frecuencia como «gótica», Titus Groan no contiene elementos sobrenaturales obvios. Sin embargo, es indeciblemente extraña, una tragicomedia de dimensiones fantásticas. El relato se desarrolla en un gran castillo en ruinas llamado Gormenghast, que parece elevarse en un mundo paralelo que está en alguna parte fuera de nuestro espacio y tiempo. Los nombres de los personajes son ingleses (un inglés dickensiano) pero el escenario no es Inglaterra. Gormenghast existe en un ámbito alegórico, un mundo pétreo de antiguos rituales y tradición sofisticada, que incluso podría ser un símbolo de una Gran Bretaña en decadencia (o una civilización europea en decadencia). Pero el libro no tiene una atmósfera alegórica: pese a los nombres absurdos o portentosos –Rottcodd, Excorio, el doctor Prunescualo, Agrimoho, la niñera Tata Ganga–, los personajes parecen reales; nos involucramos en su destino; no son meros «caprichos».
Perineos arriesgados es la historia contada en primera persona de una chica que se dedicó a la prostitución en la especialidad del sadomasoquismo. El libro aparece trufado de toda suerte de artilugios y artefactos de tortura, o de placer, según semire, como dildos, látigos y otras lindezas que encontrará el lector que se aventure en estas páginas.
Dentro de la avalancha de presentaciones de la Semana Negra gijonesa, le tocó el turno el 14 de Julio a Oricalco, la última novela de Julio Murillo.
Otra de las novelas presentadas este año en la Semana Negra de Gijón es black, black, black, de Marta Sanz. La presentación y el comentario de la obra corrió a cargo de Luis G. Martín
