El Árbol de la ciencia, Pío Baroja

Andrés Hurtado, el protagonista, es un ser profunda­mente desorientado. Estudiante de medicina, la universi­dad y la ciencia española acrecientan su desencanto. Lue­go la muerte de su hermano menor, el descubrimiento de una sociedad cruel y miserable y el mismísimo estado vi­tal del país, que por entonces pierde sus últimas colonias, profundizan su tedio y su nihilismo. Ese discurrir por la vida a lo largo de callejones sin salida, se prolonga hasta su matrimonio con Lulú, que le supondrá un remanso de paz. La muerte repentina de ella y del hijo que ambos es­peraban conducen finalmente a Andrés al suicidio.

El Arbitraje, Menandro

Han llegado hasta nosotros 700 versos. El título proviene de un pleito entre dos esclavos, Daos y Sirisco. Daos confía a Sirisco un niño abandonado, guardándose para sí las joyas que éste llevaba encima; Sirisco las reclama, y los dos se someten al juicio del honrado Esmícrines. Este, dado que las joyas son del niño, decide que correspon­den a Sirisco. Mientras, la hija de Esmícrines, Pánfila, ha sido repudiada por su esposo Carisio después de ha­ber dado a luz ocultamente un niño de padre desconoci­do. Pero Onésimo, esclavo de Carisio, reconoce entre las joyas un anillo extraviado por su amo en la fiesta de Taurópolis, durante la cual había violado a una muchacha desconocida. Cuando el flautista Habrótono reconoce en Pánfila a la muchacha violada, Carisio es presa de re­mordimientos. Aquí se interrumpen los fragmentos.

Los Años de peregrinaje de Wilhelm Meister, J.W. Goethe

Conclusión de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister.

Con el fin de educar a su hijo Félix de acuerdo con las exigen­cias de un mundo donde la industria y la técnica antici­pan ya la sociedad moderna, Wilhelm Meister, ayudado por Montán y en compañía de sus sobrinos Lenardo, Ju­lieta y Hersilia(que se enamorará de Félix), después de haber vivido con una familia patriarcal similar a la evan­gélica, recala en una «Provincia pedagógica», institución inspirada en los principios de Pestalozzi. Aquí se es edu­cado en las exigencias de la espontaneidad, además de en la vida social. Numerosas narraciones (entre ellas La nue­va Melusina, 1807; La pelegrina loca, 1808; La morenita, 1815; y El hombre de cincuenta años, 1817) van sien­do insertadas en la novela para demostración de los ar­gumentos expuestos.

Los Años de aprendizaje de Wilhelm Meister, J.W. Goethe

El joven Wilhelm Meister, encaminado ya al comercio paterno, termina eli­giendo la vida de teatro, porque desea ver representados algunos textos teatrales que ha escrito, y porque se ha enamorado de una actriz, Mariana. Pero creyendo que ésta lo traiciona, la abandona poco después. Para consolarse emprende un viaje de negocios que le ha sido aconsejado también por su socio Werner. Después de en­contrar a una joven pareja, con la que comparte penas y enojos, concede en dicha circunstancia a Meline, direc­tor de una compañía teatral ambulante, a Mignon, gra­ciosa chiquilla a la que Wilhelm prodiga toda clase de cui­dados, y a un viejo arpista inseparable de Mignon. Wil­helm se convierte en el financiador de la compañía de Meline y se encapricha de Filina, la cual, en la ficción igual que en la realidad, representa papeles ligeros de seducto­ra.

Entre tanto la compañía es invitada a la corte para festejar la llegada del príncipe. En ella Wilhelm encuen­tra a un cortesano, Jamo, que le hace leer y apreciar a Shakespeare. Despedida del castillo, la compañía es asal­tada en el bosque por unos bandidos. Wilhelm, herido, es salvado por unos caballeros, entre los cuales figura una mujer a la que recordará con el nombre de «Ama­zona». La compañía se disuelve y Wilhelm, siempre con la pequeña Mignon y el viejo arpista, se junta con un nue­vo director, Serlo, cuya hermana, Aurelia, abandonada por Lotario, confía su desesperación al joven.

Muerta Aurelia, Wilhelm reemprende el viaje hacia el castillo de Lotario. Una vez allí, y en medio de un ambiente de edu­cadores, reencuentra a «Amazona», que se llama en rea­lidad Natalia, y se enamora de ella. El amor de Natalia, mujer en la que se funden religión y humanismo, es obs­taculizado por la resuelta Teresa. Pero, finalmente, Wil­helm se casará con Natalia, mientras que Teresa lo hará con Lotario.

Apuntes del subsuelo, Dostoievski

Se trata de un largo monólogo, escrito en pri­mera persona y dividido en dos partes, «El subsuelo» y «A propósito de la nieve sin cuajar». En la primera de ellas el protagonista, dirigiéndose a un hipotético inter­locutor, habla de sí mismo, de la educación recibida, de la formación de su carácter, del conjunto de cualidades y defectos definidos por él como «subsuelo», que cons­tituyen su personalidad oculta, velada a todos, que aflo­ra tan sólo después de un detallado análisis. En la segun­da parte, el narrador pasa revista de nuevo a alguno de aquellos episodios de su vida donde con más evidencia se le ha manifestado el «subsuelo». La soledad y la melan­colía lo empujan a seguir, sin ser invitado ni querido, a algunos compañeros de estudios a una cena. Humillado por el comportamiento de éstos, ultrajado públicamente, venga la ofensa sufrida en Liza, una prostituta a la que encuentra en una casa de tolerancia: le traza un cuadro del destino degradante y espantoso que la espera entre deudas, enfermedades y palos. Al cabo de unos días rea­parece Liza con la nostalgia de una vida pura. Pese a ser recibida de forma grosera y violenta, se queda igualmen­te convencida del sufrimiento profundo del hombre que la maltrata. El la echa, arrojándole para humillarla un billete de cinco rublos. Liza huye, y sólo después de su de­saparición descubre el narrador el billete sobre la mesita de noche, testimonio de su mezquindad y de la profunda dignidad de Liza.