Beca, la de Dicomano, Luigi Pulci

[La Beca de Dicomano]. Poemita en octavas de Luigi Pulci (1432-1484), notable por sus referen­cias parodísticas a la Nencía de Barberino (v.), atribuida a Lorenzo el Magnífico. Ha llegado la hora de hacer justicia a la Beca y a su pueblo, Dicomano, demasiado olvi­dado hasta hoy. La gozosa enumeración de los méritos de la campesina constituye la parte satírica y recreativa del poema. Si en las parrafadas del campesino Vallera sobre su Nencia trata de ver algún crítico una broma sobreentendida del Magnífico contra los villanos y sus costumbres, en la obrita de Pulci, las tintas están intenciona­damente recargadas para provocar la risa sobre un tema tan al alcance de la mano. Beca, dice el campesino que la adora, sólo es un poco pequeña; coja, lo necesario para darse cuenta de que cojea; tiene una man- chita en un ojo, pero si no se mira la mancha no se la ve; tiene los labios tan peludos que parece un barbo y es tan blan­ca como un viejo ochavo. Es una muchacha a la que sólo le falta un marido como aquel cuyas alabanzas está entonando. Ella posee también muchas otras virtudes; es agrada­ble, melosa, charlatana; cuando va a Flo­rencia hace andar a todos de cabeza, al menos así lo piensa celosamente su enamora­do cuando la ve partir con la cesta colgada del brazo. Beca se distingue ciertamente de todas las muchachas: feliz el que pueda ser dueño de semejante florecilla. El estilo pintoresco del autor del Mor gante (v.) se muestra en esta composición, ágil, movido, de una bufonería un poco grosera.

C. Cordié

Beccaria y el Derecho Penal, Cesare Cantü

[Beccaria e il diritto penale]. Ensayo de Cesare Cantü (1804-1895), compuesto en 1862, e íntimamente ligado con otro sobre el Abate Parini y la Lombardía en el siglo ;pasado (v.), y que ambos se proponen es­clarecer la historia del siglo XVIII. El autor quiere estudiar en esta obra el desenvolvivimiento del pensamiento jurídico italiano en conexión con el cultural y con las ins­tituciones sociales en general, hacia el fin del siglo XVIII, bajo la influencia de la Ilustración (v.). En este ambiente de ideas y de sentimientos, Cantü trata de colocar a Cesare Beccaria, sin hacer de él obra apologética, pero con evidente simpatía y con una nostálgica admiración por aque­llos tiempos que armonizaban con su pro­pio temperamento de reformista conserva­dor. Tras exponer el estado de la legisla­ción penal hacia la mitad del siglo XVIII, especialmente en Lombardía, y de trazar un rápido diseño del régimen penitenciario, y un «excursus» sobre los sistemas de la magistratura de instrucción, sobre la prác­tica de la tortura desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, el autor comienza a tratar de la influencia de las doctrinas de los enciclopedistas en Italia, a causa de las cuales, nació el famoso opúsculo de Becca­ria Sobre los delitos y las penas (v.). Habla después de las peripecias privadas de Bec­caria, de sus viajes, de sus ideas sociales y por fin hace una rápida historia del éxito enorme del libro de Beccaria y de las dis­cusiones a que dio lugar en su tiempo y en el siglo siguiente.

M. Vinciguerra

Beatriz, Honoré de Balzac

[Béatrix]. Obra narrativa de Honoré de Balzac (1799-1850) publicada en 1839. En la casa de su padre, viejo vendeano, y en la augusta vida provinciana de la vieja Bretaña, el joven Calixto de Guénic arde en deseos de dirigir su vida hacia otro ideal. Tal ideal le parece personificado por la todavía joven Felicita de Touches, una escritora y música que ha adquirido ya gran fama con el seudónimo de Camilo Maupin. Pero Felicita tiene a su lado a Claudio Vignon, un conocidísimo escritor que aspira a ella. Entre estos dos, cuyo amor es cerebralismo y raciocinio más que sentimiento y pasión, Calixto representa la sencillez de corazón, el ardor ingenuo de la juventud. Cierto día llega, como huésped, la Marquesa de Rochefide, acompañada por su amante, el músico Conti, que ya había sido amado por Felicita y la había traicio­nado por ella. Ahora se complica el juego de la rivalidad; y el joven Calixto, atraído ya por la rubia y bellísima marquesa, es impulsado hacia ella por el arte sutil de Felicita quien piensa vengarse de dicho modo de Conti. Sólo que Calixto ingenua­mente traiciona su proyecto y el músico, lleno de sospechas, marcha llevándose a la marquesa. El joven, destrozado por la doble desilusión, cae en un funesto abatimiento del que le salva sin embargo Felicitas llevándoselo a París y favoreciendo su unión con Sabina de Grandlieu, a quien regala parte de su inmensa riqueza. Después de lo cual a la gran enamorada fracasada, redu­cida a un papel de protección casi mater­nal, no le queda más que encerrarse en un convento. Las ulteriores aventuras amorosas de Calixto no añaden nada notable a la fisonomía de esta extraña novela, en la cual el ímpetu de Balzac se muestra en cierto modo dominado por las razones verdaderas del drama, que a su vez oscila sin un cen­tro preciso, en equilibrios entre el tema de la «educación sentimental» del joven protagonista con el corazón poético y apa­sionado pero de carácter fatuo, y la íntima tragedia del destino de Felicitas.

M. Bonfantini

Beatriz de Tenda, Carlo Tedaldi Fores

[Beatrice di Ten- da]. Tragedia de Carlo Tedaldi Fores (1793-1830), publicada en 1825. Beatrice condesa de Tenda, viuda del condotiero Facino Cañe, apropiándose de gran parte de la he­rencia vizcondal a la muerte de Gian Galeazzo, se ha casado, ya madura, con el joven Filippo María, hijo del anterior, resti­tuyendo así al condado su legítimo herede­ro. Pero éste, enamorado de Agnese del Maino, celoso de la autoridad de su mujer, ayudado por el propio favorito, Zanino Riccio, hace arrestar a Beatrice, acusándola de adulterio con el joven cantor Orombello, muy aficionado a ella y a quien a menudo se ve en su compañía. Habiéndosele arran­cado a Orombello algunas confesiones por medio de la tortura, Beatrice, que en reali­dad es inocente, es condenada. Siempre digna y dueña de sí, en espera de la muer­te, perdona afectuosamente a Agnese, que todavía ingenua es arrastrada en medio de tan turbias pasiones, y mientras la joven se desmaya, ella se dirige al suplicio. La tragedia, quiere ser un compromiso entre la severidad clásica y la libertad román­tica; no respeta la unidad de tiempo, pero puede dar la ilusión de que lo hace; el perverso, sospechoso e hipócrita Filippo es el tirano de Alfieri; Riccio es un Yago (v.) y Agnese una Ofelia (v.); la huella de Schiller y de Manzoni, se deja sentir en algunos fragmentos líricos. Más original y mejor dibujado, está el carácter de Beatri­ce. La acción, que se desarrolla en episo­dios sueltos sin verdadera trama, ni lógica íntima, tiene momentos de eficacia dramá­tica y lírica, por lo que se distingue de la mediocre producción romántica del género. Precedida de una disertación, suscitó acalo­radas discusiones durante las polémicas entre clasicistas y románticos.

P. Onnis

*   De esta tragedia, Felice Romani (1788- 1865) sacó el libreto para la obra homóni­ma de Vincenzo Bellini (1801-1835), repre­sentada en el teatro La Fenice de Venecia, en 1833.

Beba, Carlos Reyles

Novela uruguaya de asunto rural, terminada de escribir por Carlos Reyles (1868-1938), el 10 de octubre de 1894 y pu­blicada en Madrid, en 1897. Beba es, ante todo, «un canto al trabajo pecuario» y, al mismo tiempo, una novela en que, lite­rariamente, se presenta y desarrolla el pro­blema científico de la reproducción entre consanguíneos. Gustavo Ribero, dueño de una cabaña, sueña con el progreso rural e intenta, con fervor de artista, el mejora­miento de la raza caballar y la obtención de un «tipo» especial para «nacimiento de una industria nueva». Ensaya una seleccio­nada en la reproducción entre animales con­sanguíneos; fracasa en su intento y mata al padrillo reproductor. Junto a Ribero, vive Beba, su sobrina, víctima de un casa­miento desventurado. Afines psicologías e idénticas preferencias llevan a tío y sobri­na, por rebeldía romántica, hacia una unión amorosa que concluye con el nacimiento de un monstruoso niño muerto que determina, luego, el suicidio de la madre. Beba con­tiene admirables retratos de típicos perso­najes campesinos y páginas descriptivas de escenas costumbristas del campo uruguayo.

J. Pereira Rodríguez